En la vida…

 

En la vida, la mayoría de las cosas que importan como : conocerse a sí mismo, autoeducarse, manejar las dificultades inherentes a la vida, educar a un hijo, aprender a pensar de manera autónoma, hacer de la vida en pareja una comunidad creativa y fructífera…….no se nos enseña, ni tampoco se nos exige aprenderlo para desempeñarnos en ello.

Y sin embargo, el aprendizaje de dichas» materias» sería muy necesario porque….

Vivimos en pareja , sin tener conocimiento de cómo hacer para que la convivencia tenga visos de éxito una vez pasado el enamoramiento, considerando, por ejemplo, que no sólo las propias necesidades tienen derecho a ser satisfechas, sino también las del otro….que a alguna de esas necesidades, podemos renunciar en un momento dado, en aras de alcanzar un nivel superior de convivencia, de comunión con el otro….sabiendo, al mismo tiempo, cuales son mis derechos irrenunciables y mis deberes.

Tenemos hijos, sin que previamente, se nos exija un «certificado de educador»: «¡para eso, están los maestros!», se oye decir a algunos. Mas, ¡craso error!, pues la evidencia muestra,que la primera, principal y determinante influencia educativa -para bien o para mal- procede de la familia…..

Un día, quizá, empezaremos una formación en derecho, matemáticas o arte, que NO formará en nosotros un pensamiento autónomo real, no reflejo, con el que diferenciarnos del de nuestros padres y/o interesados medios de comunicación. Un pensamiento autónomo, formado a partir de la observación real del mundo y del conocimiento de las leyes implícitas en él, sin el cual, nuestro pensar sólo será un pálido reflejo de lo existente, de lo «antiguo».

¡Oh, hombre, conócete a tí mismo!….ésa máxima de la cultura antigua griega, sigue hoy vigente… ¿porqué?, ¿para qué? :

Si e conozco, tendré más posibilidades de coger las riendas de mi vida  y me percataré del poder de mis pensamientos en la dirección que ella tome….  dejaré de ser víctima de las circunstancias, de la mala suerte y pasaré a ser actor/triz de la misma.

Y como decíamos al principio del artículo, cuando estas cosas no nos las enseñan, las vamos a tener que aprender   igualmente, viviéndolas, pero  con mucha más dificultad.La vida se convierte en nuestra escuela, su metodología : el «tanteo» o, «ensayo y error».

Que así fue descrita por el  poeta, Charles Singer  en su poema «Saisons»:

«Es una escuela única, ni libre ni pública, o las dos cosas.
Es una escuela abierta contínuamente, incluso los domingos.
Es una escuela que dura toda la existencia, conde no habrán vacaciones.
Es una escuela ruda, pero todos, sin excepción, están admitidos.
Es una escuela alegre, donde uno da lo que tiene de mejor. No hay es ella distinciones,
ni notas ni exámenes, nunca se va retrasado (…).»

 

 

 

¿Qué es el Trabajo Biográfico?

¿Quién soy yo?… ¿qué sentido tienen las crisis de mi vida ?… esto , ¿me pasa sólo a mí?…

El Trabajo Biográfico, nos posibilita encontrar respuesta a éstas y otras preguntas, adentrándonos en nuestra biografía a través del recuerdo consciente.

En el encuentro humando entre consultante y Biógrafo, se va desvelando el sentido de vida al comprender que lo que ahora sucede tiene relación con nuestro pasado , con lo “por venir “ y con nuestras intenciones más profundas.

Bernard Lievegoed, psiquiatra holandés y “padre” del Trabajo Biográfico, dijo :

“ La biografía es una sinfonía que cada uno compone”.

Cada biografía tiene una forma en el tiempo en el que se despliega el aspecto sensible tangible y efímero, pero también , algo atemporal independiente de aquel ,una realidad. eterna e intangible, nuestra faceta espiritual .

Esa realidad invisible, es la que aporta – cuando nacemos – las intenciones inconscientes que guiarán nuestra vida , como leivmotiv , trazando nuestro individual recorrido vital.

Nuestro cuerpo físico, nuestra dimensión anímica y la espiritual, se desarrollarán en tres grandes etapas de 21 años cada una, subdivididas en períodos de 7 años (septenios), con su propio quehacer y características .

En la primera etapa : recibiremos del entorno, en la segunda : elaboraremos lo recibido , en la tercera : cosecharemos los frutos de la vida y los ofreceremos a la comunidad.

Lo que nos llega nos pertenece y si activamente decidimos acogerlo y transformarlo , dejaremos de ser “espectadores” para ser “actores”, convirtiéndonos en dueños de nosotros mismos y nuestra vida.